¡EL PUNTO G EXISTE!

¿Dónde se encuentra?

Ya os he dado una pista, la pared anterior de la vagina. Para ser más concretos, entre unos 2.5 y 7.5 cm dentro de la vagina entre la uretra y el pubis. Como sé que más de uno se ha quedado peor que antes, os dejo esta ilustración, porque dicen que una imagen vale más que mil palabras:

Sección del cuerpo femenino representando los órganos femeninos y cómo estimular el Punto G.

¿Cómo estimularlo?

Lo primero que hay que tener claro es que la mujer debe de estar completamente relajada. Esto puede parece una tontería, pero no os lancéis a la aventura de su búsqueda si ella está nerviosa o, por cualquier motivo, no está muy receptiva (miedo a que se escape pis, ver que no tienes uñas sino unas garras como Lobezno…) porque el resultado va a ser negativo y, quizás, frustrante por no encontrar el tan deseado tesoro.

Si optas por una estimulación sencilla, manual, sólo hay que introducir un dedo (bien lubricado) curvándolo hacia arriba (como se ve en la foto anterior) y mover el dedo hacia delante y detrás, como diciendo «ven aquí». Otra opción es introducir uno o dos dedos (otra vez bien lubricados) y presionar de forma firme y constante el punto G y con la otra mano o la lengua, estimular el clítoris. Como podéis ver, las dos técnicas son de lo más fáciles, así que no hay excusas, por lo menos, para intentarlo.

Posturas que favorecen su estimulación

Una es aquella en la que la mujer se pone a horcajadas sobre el hombre ya sea mirándole de frente o dándole la espalda. La ventaja de esta posición es que ella es la que lleva las riendas de la relación controlando la profundidad de la penetración y le permite inclinarse hacia delante o detrás, marcando el ritmo a capricho.

Otra postura que favorece la estimulación de este placentero punto, es la del perrito, la penetración por detrás. En esta posición permite un fácil contacto con la pared anterior de la vagina, pero en esta ocasión, el que marca el ritmo y tiene el control es el hombre, por lo que es importante la comunicación y recordad que la penetración no debe ser muy profunda que esta postura es una de sus favoritas y más de uno se emociona demasiado.

Las dos posturas anteriores digamos que son las más fáciles, las más asequibles. Pero hay otro par muy recomendables, aunque ya requieren un chispitín más de fuerza física. La primera es denominada del abrazo, donde él está de pie y ella le rodea con las piernas. La inclinación de la penetración de esta manera favorece el punto G. De todas formas, esta postura también se puede hacer sentado él y ella encima.

La última que os voy a comentar es la que se conoce como profunda. Ella se tumba boca arriba, con las piernas separadas y colocadas sobre los hombros de él. Requiere un poco de fuerza en los brazos de él, pero es de las más satisfactorias.

¿No os convencen las posturas que os he dicho? ¿Sois muy vagas para la estimulación manual? No hay problemas, el mundo de los juguetes eróticos está lleno de fieles amigos a pilas que os harán el duro trabajo.

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